Hasta mediados del siglo XX, los señoríos mayas del periodo Clásico (250-900 d.C.) fueron visualizados como una constelación de sociedades pacíficas, desprovista de conflictos intercomunitarios y ambiciones políticas, dotada de gobiernos teocráticos justos y equilibrados.Esta visión idílica se derrumbó durante la segunda mitad de la misma centuria: la creciente decodificación de la escritura jeroglífica maya mostró que las capitales habían establecido entre sí cruentas luchas de poder. Los registros exhibieron escenarios pletóricos de violencia: guerras, sacrificios, torturas y añejas espirales de venganza.
Referencias específicas